Una jornada para abrir el corazón en la Casa de Acogida

Cuarenta personas sin hogar residen en la casa hogar Madre del Redentor. Han compartido su experiencia de acogida y superación en la casa donde “llegaron con una mochila llena de problemas”

La casa hogar Madre del Redentor ha vivido una jornada de Puertas Abiertas dirigida a dar a conocer el “rostro” de las 40 personas que residen en este centro neurálgico que Cáritas Diocesana de Córdoba tiene para atender a las personas sin hogar y sensibilizar a la sociedad sobre una realidad que sufren cada día estas personas.

El responsable del programa de atención a personas sin hogar, José Luis Rodríguez, ha destacado que “estamos demasiado acostumbrados a ver como parte del mobiliario urbano a muchas personas que viven en la calle” y esta indiferencia hay que invertirla para reconocer en cada uno de ellos derechos, porque “son personas, cada una con un rostro y una realidad diferente y hay que dignificarlas”.

Durante el pasado año, Cáritas Diocesana de Córdoba atendió en sus distintos recursos para personas sin hogar a casi 800 personas distintas. Así la UVI social, el Ala de Baja Exigencia, los pisos Virgen de la Merced, hogar residencia San Pablo y la casa de acogida Madre del Redentor, prestaron atención personalizada a un número creciente de personas que se ha diversificado mucho por la situación de crisis “personas más jóvenes y más mayores cada vez, lo que representa una preocupación que nos tiene que hacer ver que tenemos un compromiso, también con las administraciones públicas, para paliar esta situación tan horrible”, explica María Calleja, coordinadora de los recursos de atención a personas sin hogar.

Puertas y brazos abiertos 

La jornada ha comenzado con el visionado de un vídeo explicativo y ha continuado con el testimonio de personas que han residido en la casa y otras que aún permanecen. Después todos han compartido un desayuno. Como denominador común, todas estas personas han agradecido el trabajo incansable de los trabajadores y voluntarios de Cáritas Diocesana de Córdoba y han destacado la capacidad transformadora de un acompañamiento basado en el cariño y la aceptación. En el caso de María, sus dificultades  de salud mental la hicieron llegar a la casa de acogida con "una mochila llena de problemas" que ella, con ayuda de personal y voluntarios ha sabido transformar en una oportunidad de vida plena porque aquí "te abren las puertas y los brazos". Jesús tiene un mensaje de esperanza para todos, él mejor que nadie conoce el significado de la soledad en la calle y el pozo de las drogas; ahora, asegura que"tiene una familia" en Cáritas, mientras comparte con más compañeros un piso de alquiler lejos de los rigores del invierno. Para Omar la vida no ha sido fácil, inmigrante marroquí vio como se cerraban las  puertas de las instituciones al cumplir la mayoría de edad. Su discapacidad por una caía de un árbol no le impide tener esperanza: ahora estudia secundaria en un instituto cordobés.

A esta jornada se ha sumado la actuación de alumnas del Colegio de Las Esclavas del Sagrado Corazón.

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