“Un joven junto a otros jóvenes evangeliza”

La Marcha Misionera resurge para confluir con el Gran Encuentro Sinodal Diocesano que se celebra el sábado, en el colegio Trinidad. Durante años, esta iniciativa diocesana ha sido una experiencia de Iglesia para muchos jóvenes; en 2019 se celebró la última entre Aldea Quintana y La Carlota. Dos años después, el Gran Encuentro Sinodal Diocesano la ha reactivado después del parón obligado por el Covid.

En esta ocasión, transcurre por la ciudad y está cargado de sentido como explican el Delegado de Juventud, Jesús Linares, y el párroco de Santa Luisa de Marillac, Miguel David Pozo, impulsores junto a la Delegación de Misiones de esta Marcha Misionera.

¿Cuál es el sentido de esta Marcha Misionera?

Miguel David: Que los jóvenes hagan ruido y salgan fuera, como nos ha dicho muchas veces el Papa, y retomen una ocasión, como se hacía junto a la Delegación de Misiones, de catequizar por la calle y de ser catequizados.

¿Se ha echado de menos?

Jesús Linares: Si. Son dos años en los que no hemos podido llevarla a cabo y ahora surgía en las preparaciones del Encuentro Sinodal esta idea de retomar en torno a este encuentro la Marcha misionera para que los jóvenes pudieran tener este encuentro paralelo y concluir en el Sínodo.

Al final, todo tiene un sentido, porque es Iglesia en camino y los jóvenes se ponen a caminar para construir juntos y llevar a cabo este propósito del Papa Francisco, que la Iglesia sea Iglesia sinodal y en dialogo.

Para hacer ese ruido hay que desarrollar muchas iniciativas y estrategias que motiven realmente a los jóvenes, ¿cómo se desarrolla esta marcha?

Miguel David: La marcha tiene un esquema similar desde hace diez años. En pocos minutos, en clima de oración y a través de una dinámica, invocamos al Espíritu Santo y ponemos a los jóvenes en oración y en contacto con Dios. Siempre se hace en la Iglesia, en los aledaños, y en muy poco tiempo tenemos que ilusionarlos con la figura de un Santo (a través de una performance). Nos ponemos en camino, siempre hay una ruta señalada, a la mitad de camino se hace la catequesis (aunque en los últimos años vimos mejor hacerla al final) y se concluye con la misa.

Este año, daremos la catequesis sobre Carlos Acutis a mitad de camino, en el Palacio Episcopal, seguiremos hasta el colegio Trinidad para unirnos al Gran Encuentro Sinodal y asistimos al concierto de Aaira.

Carlos Acutis va a estar presente en la Marcha como ha estado otros Santos en otros años. ¿Cómo se prepara a los jóvenes para encontrarse con un Santo de su edad y de sus características? ¿Cómo se preparan este tipo de catequesis?

Jesús Linares: Carlos Acutis, este jovencillo italiano da mucho juego por su breve historia, pero llena de vivencia cristiana y de Dios. Este Santo de este año era el que se iba a tomar en la última edición que no se pudo hacer, estábamos preparados para las catequesis y para que los jóvenes encontraran un modelo a su alcance que les ayudara a encontrarse con Dios.

Estos Santos de “la puerta de al lado”, como dice el Papa, sirven para que los jóvenes puedan descubrir al Señor. En el caso de Carlos Acutis, su vida evangeliza. Los jóvenes encontrarán a una figura joven con la que entenderán que se puede ser joven y moderno y a la vez fiel a Jesucristo, como decía el papa San Juan Pablo II.

“Ser callejeros de la fe”, es el lema de la Marcha de este año, porque hay que estar en la calle, hacer lío y llamar a la puerta de otros jóvenes que aún no se hayan decidido a participar en la Marcha. ¿Qué hay q hacer?

Miguel David: Hay que hacerse un lío, como dice el Papa, y que se líen en cosas que le deslían de una vida sosa.

Los jóvenes hacen planes siempre iguales y con la misma gente, pues aquí tienen la oportunidad de hacer algo diferente y conocer mucha gente. Yo les animo a que a través de las redes realicen su inscripción y se vengan este sábado a la Fuensanta y a unirse a nuestro paseo por la Ribera, porque un joven siempre anima y junto a otros jóvenes evangeliza.

¿Cómo se cambia la vida en una marcha misionera?

Jesús Linares: La experiencia nos dice que muchos jóvenes encuentran en estos caminos al Señor en su vida, a través de otros jóvenes, de sacerdotes, de la vivencia de sacramentos, etc.

La Marcha no deja de ser una comparación con el camino de la vida, donde al final cuando uno se encuentra con Cristo le cambia la vida. Los jóvenes igual, cuando encuentran su vida se llena de sentido.

Miguel David: Recuerdo cómo en la marcha de Santa Josefina Bakhita los jóvenes se confesaban por la calle con nosotros, fue precioso ver cómo jóvenes que llevaban años sin confesarse, de ver a otros, lo hacían. Fue todo providencial y en la marcha fueron cambiados.

La marcha va a confluir con el Gran Encuentro Sinodal. ¿Cuál es el verdadero simbolismo que esconde la marcha?

Jesús Linares: La palabra Sínodo nos propone un camino en común y al final da igual a lo que te sumes, lo importante es que te des cuenta que formas parte de un pueblo que es la Iglesia. Todos tenemos que darnos cuenta que pertenecemos al Pueblo de Dios, por eso la catequesis lleva otra parte sobre la sinodalidad y el Sínodo.

 

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