Se bendice la nueva iglesia de San Hilarión, en Picota

Los sacerdotes de la diócesis de Córdoba que atienden a esta región de la selva peruana han mostrado su agradecimiento

El viernes, 15 de marzo, se llevó a cabo la bendición de la Iglesia de San Hilarión, en el distrito de San Cristóbal de la selva peruana. Se trata de una Iglesia consagrada a San Cristóbal, en la que los fieles podrán celebrar la eucaristía y adorar al Santísimo Sacramento en el Sagrario cada día, además de recibir los Sacramentos.

Se empezó a construir antes de la pandemia, gracias a colaboración de almas generosas que desde Córdoba mandaban donaciones y gracias también al trabajo de los sacerdotes cordobeses Rafael Prados y Francisco Granadas, anteriores misioneros diocesanos en Picota. Lamentablemente, la pandemia hizo que se pararan las obras y se retomaron cuando se levantaron las restricciones sanitarias. Desde entonces, la comunidad de San Hilarión ha trabajado mucho para convertir este templo en una realidad.

Mons. Rafael Escudero, obispo de la Prelatura de Moyobamba, fue el encargado de bendecir el nuevo templo, en el que además ha colaborado económicamente para dotar de suelo la parroquia. Junto a él, la comunidad ha aportado su grano de arena para instalar el agua y otros servicios.

En la homilía que pronunció durante la misa de bendición, Mons. Escudero insistió en la gratitud a aquellas personas que han querido levantar una edificación “para que sea un templo dedicado al Señor” e insistió en la necesidad de reavivar la conciencia “de que todos somos templos de Dios”.

Ésta ha sido la primera visita del obispo al distrito de San Hilarión y, según los sacerdotes de la diócesis de Córdoba Antonio Reyes y Nicolás Rivero, “es un motivo de alegría que se haya levantado este templo que es fruto del esfuerzo de tantas personas que se han aunado para tener un lugar digno para el Señor”.

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