“El objetivo es renovar este compromiso en el mundo del trabajo”

astoral del Trabajo celebra sus XVI Jornadas Diocesanas para profundizar en la vida y misión de la Iglesia

En el marco de la programación del Secretariado diocesano de Pastoral del Trabajo, entre el jueves, 16 de febrero,  y el sábado, 18 de febrero, se están celebrando las XVI Jornadas diocesanas de Pastoral del Trabajo bajo el título: "La Pastoral del Trabajo en la vida y misión de la Iglesia".

“Pretendemos con las mismas profundizar en la vida y misión de la Iglesia diocesana y sobre la Pastoral del Trabajo en la vida y misión de la parroquia”, explicó el director del Secretariado, Juan Francisco Garrido. Un objetivo que también describió el Obispo de Córdoba al inaugurar las jornadas en el Palacio Episcopal tras dar la bienvenida a todos los asistentes y miembros de las Eppos.

Monseñor Demetrio Fernández recordó a los miembros de la Pastoral del Trabajo que su misión es “llevar de parte de la Iglesia una visión cristiana y más humana de la persona y del trabajo y asumir sus problemas, sus situaciones, para iluminarlas con la luz del Evangelio”. Por ello, el objetivo de estas décimo sextas jornadas de Pastoral del Trabajo es “renovar este compromiso en el mundo del trabajo”.

Para ello, las jornadas contaron durante el primer día con la presencia de Antonio J. Aranda López, director del departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española. El sábado, la reflexión correrá a cargo de José Ramón Ruiz Cornejo, miembro del Secretariado y del Equipo de Pastoral Obrera de la parroquia Ntra. Sra. de Linares de Córdoba, quien estará acompañado por el Vicario General, Antonio Prieto, en la sede de las Hermandades del Trabajo, a las 9:30 horas. “Esta reflexión se convierte en una necesidad pastoral, ya que el trabajo sigue siendo una dimensión clave para el desarrollo integral de la persona, así como para la configuración de la vida social. Además, es un medio fundamental para que la familia pueda formarse y llevar a cabo sus funciones. La Iglesia no puede ser indiferente ante esta realidad ni ante el sufrimiento que produce el desempleo o un trabajo que ha travesado por la injusticia y la precariedad”, asegura Garrido.

 

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