“La oración ante una imagen de la Virgen nos lleva a Dios”

El artista Clemente Rivas ha sido el encargado de la realización de la nueva Inmaculada de la Delegación de Juventud

¿Cómo recibiste el encargo de la Inmaculada para la Delegación de Juventud?

Hace un año el Delegado de Juventud, Jesús Linares, me encargó realizar una Inmaculada Concepción. Para mí fue una alegría y una satisfacción porque ya tengo otra obra de San Juan Pablo II en la capilla de los jóvenes.

¿Qué características tiene la imagen?

Es una Inmaculada típica del Barroco, muy andaluza. Es una imagen de cara joven, con las manos juntas y su corona de doces estrellas. He querido representar una Inmaculada de la parte de Andalucía de Córdoba, Sevilla y Huelva. Es una escultura en talla de madera de cedro y policromada al óleo, cuerpo de candelero y revestida.

Será una imagen de culto para la Delegación De Juventud de la diócesis de Córdoba ¿Qué has querido transmitir con esta obra mariana?  

He querido transmitir la devoción tan arraigada en España a la Inmaculada Concepción. Además es la patrona de mi pueblo, Puente Genil y he querido representar la devoción de la Purísima.

¿Crees que la juventud necesita tener referencias para detenerse a rezar?

Los cristianos necesitamos imágenes que nos representen a Dios y a la Virgen, es como el que tiene una fotografía de un familiar y la necesita para acercarse a esa persona querida. Nosotros necesitamos a la Virgen en escultura o en pintura para que la oración sea más fructífera y nos lleve a Dios.

¿Cuántas horas de trabajo has dedicado a esta obra?

Cuatro meses. Lo he ido intercalando porque también soy pintor de retrato y de pintura religiosa.

María, es una joven y sencilla de 16 años cuando recibe la visita del Ángel Gabriel, ¿Por qué revestirla y adornarla de este modo?

En el Apocalipsis nos narra San Juan que la Virgen se presenta en el cielo revestida de sol, con media luna a sus pies y con doce estrellas. María sería una mujer sencilla pero nosotros la queremos tanto que la revestimos como una reina.

Dentro de tus creaciones marianas, ¿Qué lugar ocupa?

Yo soy mariano, soy de la Cofradía de la Purísima Concepción, que es mi patrona, pertenezco también a la Hermandad del Rocío de Puente Genil. Desde pequeño he tenido inculcado por mi abuela y por mi madre la devoción a la Santísima Virgen. El encargo para mí fue un honor y viendo la reacción de los que han visto la imagen me llena de satisfacción y de orgullo que esté gustando.

¿Qué ha supuesto en tu carrera profesional la realización de esta Virgen?

Supone un aliciente a seguir trabajando. No soy particularmente escultor, me dedico sobre todo a la pintura, pero mi inquietud de artista me hace “meterme en otros berenjenales” como la imaginería y la orfebrería. Realizar esta obra ha supuesto para mí una satisfacción como artista.

Es tu segunda obra para la Delegación de Juventud ¿Cómo fue aquella pintura de San Juan Pablo II?

Varios sacerdotes quisieron contar conmigo para la realización de la pintura de San Juan Pablo II y mi mayor satisfacción es ver que D. Demetrio cuando la contempla llega incluso a emocionarse. Éste es el mejor pago que puede tener un artista, no el económico, sino la satisfacción de que la obra guste y tenga el tirón que tiene tanto para los jóvenes como el Obispo y el clero.

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