La Fundación “Contigo Siempre” recibe más de 60 solicitudes de voluntarios

La iniciativa de la Parroquia de La Consolación se presenta para que el enfermo terminal se sienta “cuidado, atendido y amado”

Sólo el 14% de la población mundial que necesita paliativos recibe esta atención para conducir al enfermo terminal a una muerte serena y el 50% de los enfermos necesitará en los próximos años estos cuidados tras los avances de la medicina que prolongan la esperanza de vida, mientras en España ochenta mil personas mueren al año sin recibir esta atención. Son datos dados a conocer en la presentación de la Fundación de Cuidados Paliativos “Contigo Siempre” en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación, un proyecto laical guiado por el párroco, don Joaquín Pérez, que cuenta con el refrendo de los estatutos por parte del Obispo de Córdoba.

Una vez aprobados los estatutos de funcionamiento, la Fundación “Contigo Siempre” de cuidados paliativos se propone avanzar en la divulgación de su propósito de acompañar a los enfermos para que se sientan “cuidados, atendidos y amados” y acometer la fase de formación de los más de sesenta voluntarios que ya han mostrado su compromiso de colaborar con un  corpus profesional de médicos, enfermeros, psicólogos y fisoterapeutas. Más tarde, se crearán equipos multidisciplinares para poder acompañar a los enfermos en domicilios y hospitales. La Fundación, además, tiene las miras puestas  en la creación de un futuro centro médico de cuidados paliativos en concierto con otras instituciones.

El Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, defendió esta iniciativa durante la presentación como una respuesta a “no permanecer pasivos” ante la enfermedad y buscar la dignidad de la persona “sin recurrir a soluciones rápidas”. El Obispo señaló que esta fundación es un servicio que nace del Espíritu Santo  “que mueve el corazón en medio de contradicciones” y animó a los impulsores de ese proyecto a llevar adelante la  Fundación que es “sobreabundancia de Gracia”.

Marisa Bonilla es la presidenta de esta Fundación, que tras presentar al resto de sus compañeros, informó de que la entidad está al servicio de personas con enfermedades crónicas avanzadas cuando los tratamientos no pueden ser curativos y buscará con el acompañamiento de profesionales y voluntarios para que “el enfermo esté en su ambiente, cerca de su familia, no rodeado de extraños y reciba auxilio espiritual porque solo así se puede llegar a muerte digna”

Para el párroco de Ntra. Sra. de la Consolación, esta Fundación supone “cumplir el mandato del  Señor: tenemos la obligación de cuidar al enfermo terminal”. El sacerdote explicó que el cristiano tiene pautas muy claras ante el dolor y la enfermedad, “el hombre no puede decidir sobre otro ser humano”, afirmó y destacó el valor que el Señor da a la debilidad y el sufrimiento, porque “la Cruz tiene la profundidad de un misterio”, reflexionó.

La doctora Consuelo, patrona de la Fundación, expuso su experiencia ante los muchos asistentes interesados  en conocer lo fines de esta Fundación. Ante ellos describió la profunda contradicción que a veces supone ser consciente de que un médico puede facilitar la muerte “aun habiendo hecho el juramento hipocrático”. Por eso abogó por el desarrollo de esta fundación que traerá dignidad a muchas situaciones dolorosas donde se es consciente “de lo que verdad importa”.

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