“Gracias al Sínodo he encontrado el amor de Dios”

Francisco Salas pertenece al grupo joven San Juan de la parroquia Purísima Concepción de Fuente Palmera

¿Qué te animó a participar en el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba?

La necesidad del amor de Dios. Todos estamos necesitados de este amor, el más puro y verdadero. El mundo en que vivimos requiere del Señor, y en especial los jóvenes, que lo necesitamos para que nos alumbre nuestro camino aun por recorrer. Bien es verdad que no dejamos que actúe en nuestras vidas; afortunadamente, participando en el sínodo, Él llega a nosotros por medio de otros jóvenes en nuestra misma situación.

¿Cómo trabaja tu GPS habitualmente?

Solemos reunirnos una vez a la semana donde tratamos la temática propuesta para el sínodo. También nos gusta tener catequesis sobre temas que a los jóvenes nos provocan curiosidad e inquietud, tratándolos desde un punto de vista crítico. Una vez al mes tenemos adoración del Santísimo, algo que se ha convertido en parte fundamental en la vida de nuestro grupo.

¿Qué te parece esta iniciativa de la Diócesis para los jóvenes?

Me parece una iniciativa muy acertada, una manera perfecta para llevarnos a los jóvenes al Señor. Nos ayuda enormemente, puesto que tenemos que hacer frente al mundo en que vivimos, en el que cada día es más complicado llegar al Señor, pero gracias a esta iniciativa, se nos abre una puerta enorme para llegar a Él, y así nosotros llevarlo a quienes carecen del amor de Dios y lo necesitan.

¿Qué puede aportar este Sínodo a tu vida de fe?

Son muchas cosas las que aporta a mi vida de Fe: sabiduría, pues como cité antes, resolvemos nuestras preocupaciones e inquietudes, llevándonos así a aprender en el Señor. Reitero, una de las cosas más importantes que me puede aportar el participar en el sínodo es encontrar el amor de Dios, y es aquí donde me doy cuenta que el Señor me quiere, de una manera cercana.

¿Sientes que la Iglesia diocesana cuenta contigo?

Sí, totalmente. Siento que mis propuestas son escuchadas y meditadas, y es gracias a participar en el sínodo, que actúa como altavoz nuestro. Y si nos damos cuenta, poco a poco nuestras propuestas van siendo resueltas y es ahí donde realmente noto que la Iglesia diocesana nos escucha a todos los jóvenes, viendo que formamos parte importante la Iglesia.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES