El sacerdote y sus cuatro “cercanías”

"Al Trasluz" habla del Seminario y la vocación sacerdotal en plena campaña del Día del Seminario

ANTONIO GIL

Sacerdote

El Seminario será siempre “el corazón de la Diócesis”, como rezaban los viejos esloganes, este año con el lema: “Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino”, cuya campaña se celebra en la solemnidad de san José, patrono de la Iglesia universal y de los Seminarios. En el reciente Simposio “Para una teología fundamental del sacerdocio”, el Papa Francisco centró su discurso en las “cuatro cercanías” del sacerdote: La cercanía a Dios (vida espiritual), la cercanía al obispo (obediencia), la cercanía entre presbíteros (fraternidad sacerdotal) y la cercanía al pueblo de Dios (pasión del pastor). Cuatro “armonías” del sacerdote (y del obispo) que, en otras ocasiones, el Papa ha explicado como “pilares” para un estilo que imite el de Dios, reflejado en el corazón sacerdotal de Cristo: “La cercanía, la compasión y la ternura”.

Entre las frases más hermosas que nos ofrece el Papa, me gustaría destacar cómo define la vocación: “La vocación es una respuesta al amor de Dios”, y cómo contempla la vida de un sacerdote que “es, ante todo, la historia de salvación de un bautizado”. El Papa habla de la vida espiritual o interior del sacerdote, de su “vida de oración” para permanecer en Cristo; habla de la obediencia como “la escucha de la voluntad de Dios que se discierne precisamente en un vínculo”; habla de la fraternidad sacerdotal para “tratar de ser santos con los demás y no en soledad”; y habla, por último, de “la pasión por Jesús y pasión por su pueblo”.

El Día del Seminario nos invita a orar y a ofrecerles generosamente nuestra limosna: “Danos, Señor, sacerdotes santos, a la medida de tu Corazón; fieles a su misión y obedientes a tu voluntad; pacientes y capaces de gozar y sufrir en medio de las dificultades, de las heridas, de la “orfandad” que abunda en nuestra sociedad de “redes””.

 

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