El encanto de una Ermita en Al Trasluz

El sacerdote Antonio Gil recuerda esta semana el 80 aniversario de la llegada del Cristo de las Injurias a Hinojosa del Duque

El pasado 13 de septiembre, -el primer día del Quinario al Santísimo Cristo de las Injurias, en Hinojosa del Duque-, conmemoramos los 80 años, de la llegada de la imagen actual, realizada por Castillo Lastrucci, en solemne procesión, desde el pueblo, hasta su Ermita. Fue el 13 de septiembre del año 1942. A lo largo del recorrido, se colocaron tres arcos con tres lemas: El primero: “Adiós, pueblo querido”. El segundo, a mitad del camino, otro lema que ahora se busca afanosamente. Y el tercero, a la llegada de la imagen del Crucificado a su Ermita, con la frase: “Aquí escucharé tus plegarias”. Hinojosa del Duque ha profesado siempre una ardiente devoción a esta imagen del Santo Cristo de las Injurias. Este año, en mi última homilía del Quinario, quise señalar el “encanto” de esta ermita: “Jesús sale al encuentro de todos los visitantes, ofreciéndole sus palabras más alentadoras, grabadas en la pared, junto a la puerta de entrada: “Aquí escucharé tus plegarias”. Son palabras que el papa emérito Benedicto XVI ensalzó hermosamente: “Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios” (Spe salvi). Tras la espléndida restauración llevada a cabo, -que ha coronado el párroco, Jesús Aranda-,  la Ermita tiene el "encanto" de encontrarnos con las palabras de Jesús, cuando subimos a visitarle.

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