“Dios está en todo, también en un disco de Pink Floyd”

El grupo musical "El árbol de Zaqueo" tiene un nuevo disco. Se llama "La Raíz", un regreso a lo auténtico para enriquecerse

Desde 2017, el Árbol de Zaqueo hunde su raíz en la tierra siempre fértil de la oración y la música. Sus cuatro componentes se dedican a la educación en colegios de Córdoba y Málaga de diferentes congregaciones religiosas y su compromiso busca inspirar a los jóvenes para encontrar a Jesús en las cosas pequeñas. Con sus canciones quieren mostrar el Evangelio, que cuando se hace vida, alcanza y transforma la existencia del prójimo. Este grupo se deja mover por la música para “compartir la fe y la solidaridad con cualquier proyecto que haga vida el Evangelio” y sus componentes  -Juan Francisco Medina, Rafael Leiva, José Carlos Carazo y Pedro Alarcón- se sienten “más cristianos vocacionados que músicos llamados”.

El Árbol de Zaqueo ya tiene el Premio SPERA 2018 como el Grupo Revelación. En su último trabajo, “La Raíz”, recalan en el gris de la pandemia y en la necesidad de escuchar y ser escuchados, nos dejan sentir el viento del Espíritu Santo y nos invitan a volver a empezar con su aliento. Esta raíz se nutre de lo auténtico y llega para ver a Dios en una calle de París, en el abrazo de mamá y en la parada del autobús. En esta entrevista nos lo cuentan

Después de algunos años en la música, ahora vais a “la Raíz” ¿qué queréis expresar con este título para el último trabajo?

La raíz nutre, absorbe los nutrientes que permiten al árbol alimentarse y crecer. Al mismo tiempo, la raíz no se ve pero está ahí realizando su papel fundamental. La Raíz significa volver a lo auténtico, posibilita la vida y la enriquece.

 

En el primer tema de este trabajo de música católica contemporánea decís “el silencio no es lo mismo que callar” ¿Hablamos mucho y decimos poco?

Sin duda. Todos hablamos y opinamos demasiado, escuchamos poco y en muchas ocasiones no decimos nada. La revolución está en hablar menos y escuchar más. En Silencio hablamos del “ruido” ensordecedor que provoca la llamada de Dios, pero que en muchas ocasiones no somos capaces de oír y atender porque estamos ocupados con demasiadas cosas.

 

 “Días Grises” nació durante el confinamiento, ¿qué tiene que decirnos la música escrita para alabar a Dios en este tiempo incierto?

Nos dice muchísimo. El arte en general apela y conmueve. Lo maravilloso de la música es que genera todo tipo de emociones instantáneamente. En el momento en que vivimos, la música es motor de la vida de muchas personas y el mensaje de las canciones sirve para sacar a la luz tanto bueno que tenemos y que no se destaca ni se dice normalmente porque se destaca lo malo, lo trágico, el morbo. Las personas, a través de la música, tenemos mucho que decir y aportar.

 

Otro de los títulos de este disco es “Qué corra el aire”, en él habláis del Espíritu Santo y su poder renovador ¿cuál es el origen de esta creación musical?

Esta canción surge en una situación muy difícil como muchas que se presentan en la vida en las que la Fe es ese aire fresco que calma y sostiene y que hace que todo se haga nuevo visto desde los ojos de Dios.

Vuestras canciones nos invitan a volver a empezar, ¿cuántas veces lo habéis hecho vosotros como grupo musical?

Creemos que empezamos cada día. La verdad que somos cuatro personas muy inquietas y que no paramos de inventar, reinventar, tomar una decisión, volver atrás... nos complicamos en el mejor sentido del término. Esto nos ayuda a vivir este proyecto común con alegría y lo tomamos como un regalo.

 

Dios está en una calle de París y en una parada de autobús, en los abrazos de mamá…animáis a verlo en todo lados con un lenguaje directo ¿cómo entiende el público estas canciones?

Creemos que las entienden con la misma fe y naturalidad con la que nosotros vivimos y entendemos nuestra fe. Para nosotros Dios está en todo momento y lugar, en un abrazo, una conversación, en nuestro prójimo y en un disco de Pink Floyd. Encontrarlo en nuestra rutina es un reto apasionante. Creemos que así lo siente también mucha gente y nos gusta compartir esta experiencia.

Vuestras canciones están llenas de esperanza pero inspiráis, además, cierto “método” para encontrarnos con el Señor ¿en qué medida creéis que podéis llegar a los alejados a través de la música?

De un modo más directo, siendo honestos con lo que vivimos y cantamos. Somos gente de lo más normal que solo pretendemos vivir y compartir la alegría de un Dios vivo. Creo que siendo honestos, respetando al que te escucha y aceptando todo tipo de interpretación de las canciones, es más fácil traspasar esa línea o prejuicio que pueda existir hacia cierto tipo de música. De un modo más indirecto, tratando de dar calidad a lo que hacemos, a cómo presentamos las canciones, a los sonidos de éstas…

¿Cuál es el momento actual de la música católica contemporánea?
Vive un buen momento, gracias en parte al apoyo explícito y activo por parte de la Delegación de Juventud de la Conferencia Episcopal.
Hay muchísimos grupos y cantantes, estilos diferentes y formas de contar muy diversas. Para nosotros, sin ninguna duda, eso es riqueza y entendemos que esa diversidad de cantar y decir hace que el mensaje llegue a personas muy diferentes.

¿En qué proyectos trabajáis ahora?
Como comentaba antes, vivimos una vuelta a empezar cada día porque constantemente nos estamos complicando la vida… ¡Y bendita complicación! Tenemos por delante composición y montaje de nuevos temas, grabaciones, ensayos, conciertos, colaboraciones con entidades solidarias… Aunque debido al momento que vivimos todo queda en un segundo plano porque la opción prioritaria es ayudar a quienes peor lo están pasando. Así que aprovechamos esta entrevista para ponernos a disposición de parroquias, entidades, Cáritas y quien lo necesite para que cuente con nosotros si podemos ayudar en cualquier cosa.

 

 

 

 

 

 

 

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