“Con el Sínodo me he sentido llamada a la Santidad”

Clara Caballero pertenece al GPS de la Sagrada Familia (SAFA) y espera que nadie se quede sin vivir la felicidad que da Cristo

¿Qué te animó a participar en el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba?

La verdad es que me apunté al Sínodo antes de saber lo que era, fue una de esas veces que el Espíritu Santo lo va haciendo todo en silencio y te sorprende. Cuando descubrí el Sínodo más en profundidad hubo un punto especial que me enganchó, y es que el proyecto era para todos y nadie se quedaba fuera, fue una llamada de atención total a la necesidad que tiene el mundo de ser escuchado.

¿Cómo trabaja tu GPS habitualmente?

A la hora de responder las preguntas, hay veces que nos concentramos mucho, otras veces no tanto, reconocemos que ha sido muy difícil mantener la ilusión del primer año con la pandemia de por medio, pero yo creo que el verdadero bien que se ha ido produciendo es el esfuerzo de cada uno por escucharnos verdaderamente y por mantener la ilusión en las cosas más pequeñitas.

¿Qué te parece esta iniciativa de la Diócesis para los jóvenes?

Me parece urgente. Creo que la necesidad de escucharnos unos a otros, de acompañarnos y sabernos necesitados unos de otros era muy urgente ¡y lo sigue siendo!

Poner de verdad la mirada en el corazón de los otros nos va haciendo más humildes y nos obre los ojos a las verdaderas necesidades que tiene la Iglesia, si desconocemos estas necesidades seguiremos funcionando por inercia, ¡y así no dejamos lugar a que el Espíritu Santo haga lío!

¿Qué puede aportar este Sínodo a tu vida de fe?

Desde el momento que empecé en el Sínodo me sentí profundamente llamada a la Santidad, no como algo lejano, sino como algo que tenía que construir desde el ahora.

Iba a ser imposible contagiar fe, alegría y dar amor a otros jóvenes necesitados de ello si yo misma no tomaba la decisión diaria de elegir al Señor una y otra vez, por encima de lo que me apetecía, de lo que sentía.

Formar parte del Sínodo me hizo redescubrir mi fe y mi libertad.

¿Sientes que la Iglesia diocesana cuenta contigo?

Sí, soy realmente feliz en la Iglesia y me encantaría que nadie se quedase sin vivir la felicidad que da Cristo.

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