La Misión diocesana de Hinojosa del Duque

Está desarrollándose durante esta semana del 17 al 24 de septiembre en las tres parroquias de Hinojosa del Duque conjuntamente: San Juan Bautista, San Isidro (La Caridad) y San Sebastián (de los PP. Carmelitas). Se trata de una experiencia de profunda y visible comunión eclesial, una verdadera experiencia de sinodalidad.


Un nutrido grupo de misioneros, en torno a 70 personas, dan ese tono eclesial de comunión. Ellos son los principales beneficiados de esta experiencia misionera y eclesial. Y su testimonio irradia comunión y sentido de Iglesia en todo el pueblo. La gente de Hinojosa dice que algo “grande” está sucediendo estos días en su pueblo. Comenzamos el domingo pasado en la Ermita del Santísimo Cristo de las Injurias, corazón de Hinojosa, y concluimos este domingo con la Misa de mediodía en san Juan.

Veinte religiosas dan un toque femenino y de consagración a esta Misión diocesana. Doce Hermanas del Verbo Encarnado, cuatro de María Stella Matutina, dos de la Fraternidad Reparadora, dos Salesianas del Sagrado Corazón. Y las veinte Concepcionistas de clausura desde su convento de Hinojosa, sosteniendo con su adoración permanente estos días extraordinarios.

A ellas se añaden cuatro sacerdote permanentes y otros seis que van pasando por un día, doce seminaristas mayores que están todo el tiempo y un buen grupo de fieles laicos permanentes y transitorios: jóvenes de la Delegación de Juventud y jóvenes monitores de Gaudium, miembros de las Comunidades neocatecumenales, Acción Católica General, Cursillos de Cristiandad, matrimonios del Consejo diocesano de Familia y Vida y Movimientos familiaristas. Total, en torno a 70 personas estables y varios otros que van pasando. Da gusto entrar en ese ámbito misionero y vivir esta experiencia de Iglesia.

Se trata de una experiencia nueva a nivel diocesano, convocando las fuerzas vivas de la misma diócesis, que puedan vivir entre sí una experiencia de comunión de unos con otros. El impulso misionero le viene a la Iglesia de su misma entraña, de la acción profunda del Espíritu Santo, alma de la Iglesia, que la mueve a dar testimonio con su misma vida de la vida nueva que brota del misterio de Cristo, de su muerte y Resurrección, de la nueva vida del Espíritu recibida en el bautismo.

La novedad de esta experiencia proviene de la abundante implicación de religiosas y fieles laicos, que junto con los sacerdotes y seminaristas están viviendo una profunda vivencia eclesial, unidos por Cristo en la misión. Es el Pueblo de Dios en salida, en camino, en misión. Ojalá pueda repetirse esta experiencia por toda la diócesis en sucesivas misiones diocesanas, porque de ella se derivan muchos bienes visibles, y otros muchos más invisibles, para bien de nuestra diócesis. Una experiencia de diócesis en estado de misión.

Se tratará de canalizar los frutos que se deriven de estos días especiales, pero la semilla ha quedado sembrada. Han sido visitadas todas las casas de todos los barrios, una por una; se ha atendido a todos los enfermos y ancianos solos; se han visitado los colegios. Ha habido actividades para los jóvenes y los niños, para las familias completas. Ha habido oración abundante, desde el Rosario de la aurora, Misa en la mañana y en la tarde, ratos largos de adoración en la parroquia y en el convento de las Concepcionistas, confesiones, catequesis presentando lo central del misterio cristiano, testimonios de fieles laicos en su diario vivir, testimonios de conversión personal. En resumen, una semana de impacto a todos los niveles. Esa siembra no será estéril y dará fruto a su tiempo.

Agradezco a todos los que se han implicado, dando su tiempo y su testimonio de fe. La Misión diocesana en Hinojosa nos plantea a toda la diócesis el reto de experiencias similares para seguir evangelizando, para dar el testimonio de una Iglesia viva, joven, llena de esperanza para nuestro mundo de hoy.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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